Parte III: El dueño de la Empresa eres ¡Tú! ... y tiene Socios.

El dueño de la Empresa eres ¡Tú! …y tiene Socios.

En esta Organización el dueño o dueña eres ¡TÚ!  y,  por lo tanto eres el que DECIDE que hacer en y con ella, tu puedes botar a quien quieras, ah pero también lo puedes recoger nuevamente, puedes delegar y también  permitir que otros utilicen a tu empresa como les de su gana, puedes hacer cambios internos y externos: en el “cerebro”, en la “mente”, en la “conciencia” y en la “estructura”,  sólo tu puedes escarbar y escudriñar en tus archivos  a fin de ver, conocer, descubrir, modificar y cambiar patrones y formas de conducir tu vida y modificar tu apariencia.


Puedes establecer límites y normas, puedes decidir que tu empresa este activa, en movimiento, que florezca o por el contrario que este pasiva, inerte, con los proyectos guardados y archivados, en fin tu puedes hacer todo lo que quieras con ella, tu mandas, ¡ah, eso si, siempre y cuando tu lo quieras!, pues de lo contrario nadie puede hacer algo en ti.


Tu eres el dueño de la empresa... pero ¿cómo la estás gestionando?
¡Tu puedes hacer todo lo que quieras con ella, tu mandas!

¿Quién manda en tu empresa?
 


Cuentas con un Supervisor – Asesor  amoroso ¡DIOS!, al que le puedes solicitar apoyo, ayuda, asesoría permanentemente, te puedes comunicar con él a través del silencio y escucharlo a través de los mensajes del Corazón.






Además cuentas con Socios como aliados  en el camino para lograr  cumplir los objetivos y metas trazadas en el Gran Proyecto o Misión establecida: tus Padres, hermanos, hijos, amigos y no amigos, compañeros,  conocidos, vecinos, el señor del quiosco, el de la carnicería, el del autobús, el que te saca de quicio, el médico, ángeles, etc.






Unos Socios son incondicionales para apoyarte en lo que “tú no quieres que sea”. Cuando esto pasa, por lo general te molestas con ellos porque sientes que no te están dando el soporte que necesitas para lograr lo que deseas.



Otros Socios son incondicionales para reforzarte lo que “tú quieres que sea”. Y cuando esto sucede, lo celebras y sientes que estos si son los Socios que verdaderamente necesitas.



En oportunidades, puede que haya confusión a la hora de evaluar resultados, pues a pesar de que muchas veces tu empresa siente que ha logrado alcanzar eso que tanto quiere, no logra encontrar satisfacción ni mucho menos percibir la calma y madurez en la organización, pasando a evaluar y considerar la orientación de los Socios que le apoyan en lo que la empresa se resiste a que sea.



"A veces la Empresa se empeña en QUERER algo por capricho, por  rebeldía, por inmadurez, por “ignorancia”, por prepotencia, por creer que  se las sabe todas, en fin…. y estando en la montaña para alcanzar el Cielo,  sólo mira el objeto que QUIERE”.

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