¿Es ese tu problema?

Generalmente vivimos aconsejando lo que es mejor, lo que es conveniente o  lo que es adecuado hacer. Habitualmente  insinuamos o sugerimos  a los demás lo conveniente que es cambiar o modificar la forma o manera de estar. Muchas veces, no nos damos cuenta de la calidad de pensamientos que tenemos en esos momentos, de las nubes grises que revolotean en nuestra mente y  nos  vestimos de rectitud  y de verdadera templanza al orientar o guiar a otros.  Es momento de que te des cuenta que tu problema, no es el problema de los demás.

Cuántas veces hemos aconsejado u orientado a alguien sobre  lo que es mejor o lo que se debe hacer ante cualquier situación  y, cuando hemos estado en la misma situación, hemos hecho todo lo contrario de lo que ya habíamos aconsejado. 

Cuándo pretendemos arreglar la casa  de otro, siempre nos resulta  más fácil. Por supuesto que es mas fácil decirle a otro: bota esa cantidad de  papeles que sólo traen chiripas, saca la ropa que ya no te  sirve.   - Rosa,  ¿Para que tienes ese pantalón de los años 80? .. ¡Sácalo, bótalo! ... -  Ah pero yo no boto el pantalón que tengo de los años 60. Muchas veces creemos que estamos clarisimos y con esa "aparente claridad", tratamos  de orientar y guiar a los demás.

Al momento de "aconsejar", el "Orientador" ha de hacerlo bajo la premisa de que el  "Interesado", lo requiere y lo demanda.  No basta la buena fe, ni el cariño o el amor que se tenga por el "Interesado". Muchas veces "plantear lo que es mejor para ti", puede agobiar, fastidiar e irrespetar el Camino de Aprendizaje del otro. Muchas veces sólo se podrá poner en evidencia lo que en claridad se está viendo para procurar que el otro también lo vea.

La claridad  llegará hasta donde los demás estén dispuestos a verla, apreciarla, o aceptarla.  Y  serán muchas las veces que usted tendrá que callar.  ¿Por qué?  - Porque "guardar silencio" probablemente también será  parte del aprendizaje de todos.

¿Cómo puedo tener claridad?

¡Callando y escuchándote!, para que en el silencio fluya la reflexión y el discernimiento. Lograr tener claridad mental es un trabajo que se hace de la práctica diaria. Es un trabajo de interiorización, corrección y modificación  de patrones y creencias, es un compromiso consigo mismo, de querer cambiar el rumbo de lo que se ha estado viviendo, de querer   DESPERTAR.


¡DECIDE,  HAY QUE COMENZAR A OCUPARNOS DE NOSOTROS MISMOS !













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