"EL GRAN ROMPECABEZAS O CADA COSA EN SU LUGAR"
En muchas oportunidades, los Seres Humanos viven ocupando espacio, terreno, lugar, palabras y decisiones de los demás. Muchas veces, por creer que podemos "evitar que nuestros hijos, padres, hermanos, parientes y amigos sufran", mutilamos el crecimiento personal de cada quién, haciendo y decidiendo en nombre de ellos. Dejamos a un lado nuestros compromisos, nuestros proyectos individuales por metas o sueños de otros, truncando también sin darnos cuenta, nuestro avance y nuestro desarrollo. Es menester reflexionar a cerca de lo trascendental que es el "Dejar Ser a los demás".
¿Por qué Valentín vive sin problemas? ¿Por qué Valentín tiene amor? ¿Por qué Valentín a pesar de, consigue levantarse? ¿Por qué Valentín ríe?
Y Él le dijo: - Cada uno en su caminar por la vida, tendrá que armar sus rompecabezas. Todos tienen sus piezas completas, sólo tienen que buscarlas y colocarlas en su lugar. Cada vez que logren colocar una pieza irán descubriéndose. Se les darán pistas a fin de que logren identificarlas y puedan con amor y alegría incorporarlas adecuadamente en sus Rompecabezas.
No entiendo, ¿es un rompecabezas o varios?
- Es UNO SOLO, conformado por muchos rompecabezas.
Y ¿como sé que estoy armándolo?
- Cada vez que vivas una experiencia, logres ver lo que hay detrás de ella y puedas aprender de su significado, estás tomando una pieza.
Y ¿cómo la coloco?
- Ajá, sólo tienes que digerirla y asimilarla. Luego ya no te preocupes, la pieza por sí misma, se incorporará a tu rompecabezas como parte perfecta de ella.
Y ¿qué logro con armarlo?
- Descifrar y contemplar dentro de sí mismo, su mensaje de amor para que al igual que Valentín, vivas sin problemas, tengas amor, logres levantarte y puedas continuar riendo a pesar de...
Pero, ¿qué sentido tiene mi vida después de armarlo? ¿Se me acaba la vida?
- jajajaja, no creas que la cosa es tan fácil, tienes toda una eternidad para lograr armarlo, por lo que no te preocupes, empieza ocupándote de CAMINAR. Muchos a pesar de que ya tienen mucha edad ni siquiera han comenzado con ello. Y recuerda, que son muchos los rompecabezas que tienes que formar para poder armar el PRINCIPAL.
Y ¿Qué tengo que hacer?
- Querer comenzar.
-Recordar que cada quién tiene que armar su propio rompecabezas.
-Saber y reconocer que habrá momentos en que tendrás que necesitar del otro.
-Saber que cada cosa tiene su lugar.
-Empezar a reconocer que si tienes piezas de otros, estás limitándolo a que arme el suyo.
¿Me puedes dar un ejemplo?
- ¡Sí!, fijate bién: - Una Señora de edad avanzada pero con buena postura, sale de su casa a visitar a una de sus hijas fuera de su ámbito conocido. La señora es ágil, inteligente. En sus cuentos de juventud se puede ver que ha disfrutado en todas las etapas de su vida. Se casó, tuvo sus hijas, tiene un hogar muy lindo, trabajó y tiene su pensión de jubilación. En su ámbito, se moviliza para hacer sus quehaceres sin ningún contratiempo, decide qué comer, qué programa de televisión ver, hace las llamadas telefónicas a quien le apetece, hace sus diligencias y hasta se mueve para ir a pagar los servicios de su hogar.
Ah, pero cuando se traslada hacia otro lugar fuera de su entorno conocido, la señora se dedica a movilizarse sólo dentro del espacio que las hijas la mueven. Osea, que si las hijas no la sacan, ella no sale; si las hijas no dicen lo que hay que hacer, ella no hace; se limita hasta para marcar el número del teléfono, deja de ver el programa de televisión que le gusta por ver el que los demás se les antoja.
Hija 1: Lo que tenía dispuesto para viajar lo tuve que utilizar comprando más comida para mi madre, no quiero que pase hambre.
Hija 2: ¿por qué? ¿cuándo tenía hambre?
Hija 1: No te diste cuenta, ayer sólo había arepa y con qué ella se la iba a comer?
Hija 2: Pero, ¿ella te dijo algo?.
Hija 1: No, pero Chica, ¡¿tiene ella que decir que no hay nada para rellenar la arepa?!
Hija 2: ¿Y acaso ella no sabe hablar? ¿Acaso, ella no puede pedir lo que necesita o quiere? -Porque si en la despensa no hay nada que comer, con sólo ella pedir lo que quiera, cualquiera saldrá inmediatamente a dárselo.
Hija 1: ¡Aja! ¿y tiene que ella pedirlo? ¿No pueden ustedes darse cuenta que ella quiere comer y no tiene con que rellenar su arepa?
Hija 2: ¡Sí!, ella tiene que pedirlo y ¡No! tenemos que darnos cuenta de lo que ella quiere, porque sus necesidades son particulares.
Ella también puede pedir, ella también puede expresar cuales son sus apetencias, ella no está enferma o limitada para Ser. En la medida que tu le adivines lo que ella posiblemente quiere, o adivines lo que quizás este pensando, le limitas su expresión y tú dejas de hacer lo que tienes que hacer por ti, porque estás ocupada de averiguar lo que ella quiere.
Deja que ella pida, deja que ella se exprese para que pueda hacer en otro ámbito lo que en su entorno conocido, hace libremente.
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Yamila Mendoza